Los negocios son su karma

Los negocios son su karma

Cuando Melissa Cantú egresó de la carrera de diseño, en 2011, no sabía nada de negocios ni de emprendedores. Pero tenía la inquietud de desarrollar un proyecto social que vinculara a los egresados de carreras afines a la suya –diseño, fotografía, artes visuales—con los reclutadores de las más prestigiadas empresas.

En pocos meses surgió el portal Eyehunt, que en 2013 ganó el segundo lugar en México en el Desafío Intel, un certamen que premia a los mejores desarrollos de tecnología en Latinoamérica y que el próximo 7 de julio realizará una nueva edición.

Desde entonces, Melissa lleva una vida acelerada, en más de un sentido. Como ganadora del certamen, obtuvo el derecho a participar en el campamento de verano YouNoodle Camp, en San Francisco, donde, según le prometieron, conocería a otras startups, a inversores, altos ejecutivos y visitaría las instalaciones de las compañías icónicas de Silicon Valley, como Adobe, Google, Twitter, Oracle y Facebook.

Pero había un inconveniente: necesitaba juntar al menos 9,000 dólares para sus viáticos, hospedaje y comidas de un mes. “Faltaba sólo una semana para irme, no tenía dinero, y ni modo de pedirle prestado a mis papás”, recuerda Melissa.

DONATIVOS DE EMERGENCIA

En tres días, llamó a su hermana Andrea y a Juan Carlos Mercado, un desarrollador a quien conoció a través de Hackers & Founders, para poner en marcha Karmashop, un sitio en el cual pedía donativos para su viaje. A cambio, los mecenas recibían una dosis de buen karma, nada más.

“Todo era muy gráfico: la gente podía oprimir el icono de una taza de café para donarnos 10 dólares, o el icono de un avión para apoyarnos con millas de vuelo. La idea es que todos confiaran en nosotros y que estuvieran conscientes de la dimensión de sus donativos”, agrega.

En menos de una semana Karmashop recaudó 11,000 dólares entre amigos y otros usuarios de redes sociales que visitaron el sitio y se unieron a la causa. Todo estaba listo para que Melissa y Andrea emprendieran el viaje.

Durante su estancia en el YouNoodle Camp, las jóvenes tuvieron que dar un golpe de timón. “Decidimos que era mejor concursar con Karmashop, en lugar de seguir trabajando Eyehunt”, dice Melissa. “Le veíamos más futuro, más aceptación del público, y como los organizadores nos dijeron que no había problema, así lo hicimos”. Tras el cambio, su equipo fue uno de los cinco finalistas. El premio fue una beca para concursar en el campeonato mundial del desafío, en la Universidad de Berkley.

Consolidaron Karmashop ya no como un sitio web, sino como un software personalizado para cada cliente, de acuerdo a la causa que quieren apoyar y la suma que pretenden juntar. Los socios cobran una renta mensual, semestral o anual, más un porcentaje de la cantidad recaudada, que varía entre 2% y 5%.

En octubre de 2013, Melissa y Andrea regresaron a México como las campeonas mundiales del Intel Global Challenge por su trabajo en innovación social y tecnológica. El premio fue de 10,000 dólares, “los suficientes para vivir unos meses en Monterrey”.

De vuelta en México, Melissa y Andrea sumaron a Juan Carlos Mercado como socio y siguieron desarrollando la usabilidad de Karmashop, además de otros proyectos independientes. Melissa, por ejemplo, vendía jugos naturistas para solventar sus gastos, mientras que Andrea y Juan Carlos hacían otros trabajos relacionados con sus áreas de estudio.

EN PROCESO DE ACELERACIÓN

Karmashop es uno de los 15 proyectos financiados por la aceladora 500 Startups México. El programa dura cinco meses. Las empresas reciben un estímulo de 40,000 dólares para gastos operativos y el resto corre por cuenta de ellas.

“Estamos en una oficina compartida, somos como 40 personas”, dice Melissa. “Cada día recibimos lecciones de todo tipo, impartidas por gente que tiene años de experiencia en cada área. Pero es muy pesado, tenemos poco tiempo para aprender, procesar y aplicar lo que nos enseñan”.

Karmashop va por su segundo mes dentro del programa. La empresa está registrada tanto en México como en Estados Unidos y ya tiene su primer cliente: Scouts de México.

Melissa cree que en el país tienen buenas oportunidades de vender su producto, pero también tiene en la mira el mercado estadounidense. “Allá es menor la desconfianza en el e-commerce y pagos online con tarjeta de crédito, además de que la cultura del crowdfunding está más desarrollada”.

Para Melissa, de no haber participado en YouNoodle Camp ni siquiera se habría enfrentado a la idea de crear Karmashop. “Es una experiencia que se la recomiendo a todos los emprendedores”, dice. “En Silicon Valley aprendes una cultura de compañerismo y fraternidad que no se ve en México, además de que conoces el interior de las grandes compañías de TI”.

El próximo 7 de julio dos empresas latinoamericanas buscarán repetir la historia de Karmashop: Zave App, una aplicación que permite a sus usuarios ahorrar dinero al redondear automáticamente sus consumos con tarjetas de crédito, y City Wifi, un servicio que permite a establecimientos comerciales proveer a sus clientes de acceso a Internet, al mismo tiempo que publican promociones o aplican encuestas, entre otras actividades de interacción y mercadeo.

Alejandro Maciel

Alejandro Maciel

Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Ha colaborado en medios como el semanario Frente, Reforma, La Razón de México y Expansión.



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