Reseña Victoria 147 – Como una familia

Reseña Victoria 147 – Como una familia

Una emprendedora que es parte de Victoria 147 nos cuenta la experiencia de pertenecer a esta red.

Por Stefanía Stenger

Es difícil emprender un negocio cuando no sabes nada de números. Al principio, todo mundo quiere ayudarte, y ahí tienes a las consultoras, incubadoras y aceleradoras invitándote a unirse a su red y prometiéndote que pueden apoyarte. Todas te prometen que vas a crecer como ninguna, pero sólo son eso, promesas que no puedes comprobar. Así pasó cuando Ana Victoria García nos invitó a sumarnos a su red de emprendedoras, Victoria 147.

Daniela (Ustaran), Karla (Urruchúa) y yo, Stefanía, conocimos a Victoria en la escuela, cuando estudiábamos juntas en la Ibero, aunque ella es dos o tres generaciones más grande que nosotras. En una ocasión nos platicó de su proyecto, una red llamada Victoria 147 hecha por mujeres para mujeres. Sonaba muy padre, ya iba por la segunda generación de emprendedoras.
Era 2012. Apenas teníamos un año de haber conformado formalmente Maka México, nuestra propia empresa de artesanías de alto diseño y que realizamos con el apoyo de un grupo de mujeres indígenas en la comunidad chiapaneca de Nachig.
Estábamos aprendiendo del negocio cuando Victoria nos propuso unirnos a su red. Para entrar, dijo, teníamos que cubrir una anualidad de 20,000 pesos, aunque te dan facilidades de pago. Se oía increíble todo, pero aun así desconfiamos, nadie hablaba de la red y tampoco había nada que nos garantizara que la estancia allí nos iba ayudar a crecer. Le dimos las gracias y preferimos esperarnos un poco más.
Pasó el tiempo y seguimos haciendo las cosas por nuestra propia cuenta. Un día, una amiga de mi cuñada me platicó sobre su experiencia en Victoria 147. Ella fue la que nos convenció de unirnos. “Anímense, aprenden muchísimo”, nos prometió. Se oía muy decidida, sonaba muy prometedor y aceptamos integrarnos a la tercera generación de mujeres de Ana Victoria.
Entramos en agosto de 2013. No fue tan rápido, hay criterios de selección muy puntuales. Nosotras, por ejemplo, tuvimos cita con tres personas, una de ellas era el dueño de Café Punta del Cielo. Te preguntan sobre tu empresa, revisan el potencial que tiene y tu business plan. No es una red para gente que hace galletitas y ya. No. El proceso es riguroso y tarda alrededor de un mes.
Al inicio nos asignaron a un mentor que a lo largo de nuestra estancia nos ha ayudado a crecer nuestras áreas de oportunidad. Una vez al mes asistimos a una junta con varias emprendedoras para hablar de temas personales, como si fuera una terapia. También, una vez al mes las chicas organizan conferencias de temas de interés, por ejemplo, cómo hacer tu tienda on line y cómo hacer marketing digital.
Uno de los retos a los que nos enfrentamos fue perfeccionar nuestro modelo de negocio. Y es que al principio queríamos atascarnos y vender por todas partes, como fuera. Incluso entramos a Sanborn’s pero nos salimos porque no era el canal que necesitábamos, la comisión es muy alta y te pagan muchos días después. Además, nuestra capacidad de producción todavía es limitada y no podemos apostar a El Palacio de Hierro o Liverpool, por ejemplo. Por eso, aunque tenemos tres tiendas físicas, decidimos que lo mejor era enfocarnos 100% a vender a través de e-commerce.
Son esas y muchas otras las razones por las cuales no nos arrepentimos de haber entrado a Victoria 147. Nos ha servido mucho. Obtienes muchos contactos y convives con gente que te ayuda en temas administrativos y financieros, que era en lo que más estábamos fallando. Estar en Victoria 147 es estar en una red de contactos cuando la necesites y en lo que necesites.
Pero Victoria puede perfeccionar algo. Cada mes organiza los llamados breaks, que son reuniones de tres horas y en las cuales todas decimos qué es lo que nos está quitando el sueño. En nuestra opinión son demasiado largas y a veces pueden ser repetitivas. Pero si faltas a una, hay una penalización en la que, creo, no estoy segura, ya no te dejan asistir a otros breaks. Nos gustaría que estas reuniones fueran más breves y no por la tarde, que es cuando tenemos algo de tiempo para hacer otras actividades.
Sin embargo, los breaks y todo lo que te dan en Victoria es muy práctico y útil. Sacas muchos contactos para resolver tus problemas y preocupaciones. Es como una familia que nunca te deja caer. Y aunque nuestra anualidad está próxima a renovarse, está de más decir que vamos a pagar la siguiente. Es una de las mejores inversiones que hemos hecho.

– Contado a Alejandro Maciel

Alejandro Maciel

Alejandro Maciel

Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Ha colaborado en medios como el semanario Frente, Reforma, La Razón de México y Expansión.



No comments

Write a comment
No Comments Yet! You can be first to comment this post!

Write a Comment

Your e-mail address will not be published.
Required fields are marked*