Reseña Startup Weekend – Todo depende de uno

Reseña Startup Weekend – Todo depende de uno

Tuve un sueño hace unos meses. Estaba en una comunidad indígena y las personas vendían sus artesanías. Cuando me desperté supe que algo tenía que hacer, poner una escuela, enseñarles algo, qué se yo. Después me di cuenta de que, como estudiante de negocios en el Tec de Monterrey, podía hacer algo en conjunto con ellas para impulsar su economía. Poco a poco le di forma a Martei, un proyecto para una línea de ropa artesanal con elementos muy de moda. Pero necesitaba ayuda, mucha orientación. Orientación que, meses después, me daría Startup Weekend.

“Checa la página”, me dijo un amigo cuando le platiqué mi idea. “Es un evento para emprendedores, te va a gustar”. Le hice caso. Me metí a la página, vi el programa y vi que habría jueces y coaches. Súper, tendría la ayuda que necesitaba para concretar mi sueño. Y lo mejor de todo, pagando menos de 800 pesos por tres días de práctica intensiva.

Comenzó un viernes. La cita fue en el piso 29 de la Torre Latinoamericana, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El tema fue Industrias Creativas. El reto, generar una solución de negocios para un problema real del país. No estaba difícil, tenía muy claro mi objetivo y mi propuesta. Lo difícil fue convencer a los más de 50 participantes de que mi proyecto era viable y que les convenía unirse a mi futura empresa.

Cada participante expone su propuesta frente a los demás. Todos votamos por las tres mejores ideas. Las más votadas –en este caso fueron diez—son seleccionadas y el resto de los concursantes debe unirse a esos proyectos para sumar esfuerzos y sacarlo adelante en tres días. Por supuesto Martei fue uno de los seleccionados.

El sábado, desde las ocho de la mañana, trabajamos en darle vida y forma a nuestra futura empresa. A mí se me ocurrió crear una página de Facebook para Martei. El primer producto que ofrecí fue una mochila artesanal que hace tiempo había comprado en un viaje y que nunca usé. Al día siguiente, una amiga de una amiga me mandó un mensaje por inbox. “Me gusta la mochila, te la compro”, me escribió. A mediodía del domingo nos quedamos de ver, me pagó y se la entregué. Fue mi primera venta como emprendedora.

El domingo, el último día del Startup Weekend, nos tocó pitchear frente a un jurado. Nos hicieron varias preguntas, como cuántos clientes tienes. Es muy importante que los proyectos tengan un vínculo posible con los negocios. Desafortunadamente muchos de ellos eran buenos pero no tenían oportunidad real en el mercado. Martei sí y por eso fue uno de los dos finalistas.

Creo que a los jueces les convenció que tengo metas claras: quiero crecer mi mercado de aquí a agosto, tener clientes potenciales y, entonces sí, empezar a invertir en una plataforma en línea para e-commerce. Además, a raíz de mi página de Facebook, una chica que importa artesanías me dijo que quiere aliarse conmigo. También un chico que vende ropa quiere trabajar en Martei.

Lo malo es que en el Startup Weekend no conoces a gente con la que realmente haces química de negocios. Durante el fin de semana trabaje con Fernanda, “mi diseñadora”. Me ayudó a pulir mucho la idea de Martei. Sin embargo, al final le pregunté si le gustaría seguir conmigo en la empresa y me dijo que no, gracias, pero no le gustaba tanto la idea. En fin, así pasa.

Debo decir que a los organizadores del evento les falta claridad al explicar sus ideas. Hice la prueba: le hacía la misma pregunta a varios del staff y cada uno me daba versiones distintas. Para fortalecer el Startup Weekend, además, necesitan motivar a los participantes y hacerlos conscientes de que sus ideas, bien logradas, pueden repercutir en la economía real allá afuera. Y lamentablemente faltó esa parte.

También pude ver que muchos participantes no le sacaron tanto jugo a la experiencia. Yo, por ejemplo, no me le despegaba a los coaches, a los jueces y a los del staff, pero vi a otros concursantes que no les preguntaban nada. ¡A qué fueron, entonces! Creo que el Startup Weekend depende mucho de ti: o haces que tus tres días y el dinero que pagaste valgan la pena o simplemente no. Soy de la idea de que las ideas no sirven de mucho si no las llevas a la práctica.

*Tal como lo dijo Mei Mei Arvizu, estudiante del Tec de Monterrey, vicepresidenta de prácticas profesionales en AIESEC y futura emprendedora.

Alejandro Maciel

Alejandro Maciel

Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Ha colaborado en medios como el semanario Frente, Reforma, La Razón de México y Expansión.



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