Reseña Jardín de Innovación – La incubadora no es una escuela

Reseña Jardín de Innovación – La incubadora no es una escuela

Por Eluzai Perdomo y Héctor Chávez*.

El interés por capacitarnos nos trajo a la incubadora Jardín de Innovación. Somos ingenieros robóticos y fundadores de la empresa mexicana Inven3. El producto que estamos incubando es un sensor para cuidar plantas, que emite una alerta cuando necesitan agua o fertilizantes. Básicamente estamos haciendo de tu planta una mascota electrónica.

Debemos confesar que buscábamos capacitación porque no teníamos mucha idea de cómo vender. Teníamos conocimiento técnico, pero no emprendedor. Nuestra experiencia se reducía a desarrollar pero ¿y luego?

Con sólo teclear en Google las palabras empresas+incubación llegamos a la convocatoria para formar parte de la incubadora. Porque nos dimos cuenta que eso era lo que necesitábamos, una guía para validar el proyecto y alcanzar un prototipo funcional viable.

A finales de abril de 2014 iniciamos el proceso de selección: llenamos una solicitud de registro, enviamos un video sobre nuestro proyecto y nos entrevistamos con el equipo de Jardín de Innovación. Después de 15 días nos dieron la bienvenida y finalmente hace tres meses iniciamos los trabajos.

El costo por participar en todo el proceso y trabajar en el Coworking Condesa es de 30 mil pesos por persona. A nosotros nos hicieron un descuento porque somos dos y nos ofrecieron la oportunidad de pagar en mensualidades.

Antes de ser reclutados habíamos perdido las esperanzas en el emprendimiento. Intentamos vender por nuestra cuenta y no tuvimos éxito. Sin embargo, ver que alguien más estaba interesado en nuestro proyecto fue reconfortante, podíamos seguir adelante. Nos dio mucho gusto saber que no sólo nuestra familia y amigos creían en esto.

En la incubadora trabajamos con la metodología Lean Startup y se ofrecen sesiones de mentorías con personas de la casa como Óscar Velázquez, fundador de Jardín de Innovación, y Diego Delgado, acelerator manager. Con ellos, y más mentores, tenemos reuniones fijas bisemanales que duran el tiempo que sea necesario. Pero algo positivo de trabajar la incubación en un coworking es que podemos tener asesoría cuando los vemos, sin hacer cita.

Además tenemos mentorías con externos –como Antoine Sakho, francés especialista en Lean Startup–, talleres, reuniones de apoyo los miércoles y todos los viernes hacemos un pitch sobre la evolución de nuestra idea.

Estamos a la mitad del camino, pues todo el proceso tiene una duración de seis meses, pero creemos que avanzamos muchísimo, hemos replanteado nuestro producto unas 20 o 30 veces. En la fase que nos encontramos todavía no tenemos acercamiento con el crowdfunding y los inversionistas de alto impacto, que son parte de los servicios que ofrece la incubadora, pero ya no estamos muy lejos.

Esto no es una escuela, cada quien tiene que trabajar por sus proyectos y cumplir sus metas. Algo que Jardín de Innovación podría mejorar es la organización, muchas de las actividades previstas en calendario no se realizan porque el resto de los emprendedores no se comprometen. La incubadora debería crear un filtro de emprendimiento, para que no sigan en el proceso los que no se esfuerzan por su proyecto. Todas las iniciativas inscritas son sustentables y tecnológicas.

Lo que hacemos ahora es sólo una parte del largo camino por recorrer. Pero estamos casi seguros que nos quedaremos en Jardín de Innovación para acelerar el proyecto, porque han sido parte de la evolución de la empresa y minimizan el riesgo al fracaso.

*Socios fundadores de la empresa Inven3.

Aminetth Sánchez

Aminetth Sánchez

Estudió en la Escuela Carlos Septién García y se inició en el periodismo en 2011. Ha trabajado en medios como Emeequis, Aristegui Noticias, Milenio y Canal 22. Escribe en pixeles pero le gusta leer en papel.