El fondo Ignia pretende levantar hasta 2,600 mdp a través de un CKD

El fondo Ignia pretende levantar hasta 2,600 mdp a través de un CKD

A poco más de 30 minutos del Aeropuerto de Monterrey, los cuatro socios del fondo de inversión Ignia se reúnen en su oficina principal para planear sus siguientes pasos. Es finales de 2012. El encuentro no parece como el que cada mes sostienen Álvaro Rodríguez Arregui, Leon Kraig, Michael Chu y Fabrice Serfati. En esta ocasión, un tema trascendental es puesto sobre la mesa: la conformación de su segundo fondo de inversión.

Cinco años habían pasado desde que Ignia lanzó su primer fondo por 100 millones de dólares. La bolsa se había terminado en 12 inversiones y buscaban continuar con su objetivo: invertir en empresas mexicanas que ofrecen productos o servicios para la base de la pirámide. “Empezamos a ver qué era lo seguía”, cuenta en entrevista Serfati. “Teníamos que definir cómo íbamos a levantar nuestro segundo fondo”.

El paso más natural era levantar un fondo idéntico al primero, con mayoría de participación de inversionistas institucionales extranjeros, como JP Morgan, el Banco Mundial a través de la Corporación Financiera Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y la Fundación Rockefeller, entre otros. Pero una pregunta detonó el debate.

“En la conversación nos preguntamos: ¿qué onda con los inversionistas institucionales mexicanos?”, recuerda Serfati. “Nos cuestionábamos quién, además del Fondo de fondos, podía ser el inversionista institucional mexicano que estaría más interesado en apoyar, a través de la inversión en capital emprendedor, a mejorar la calidad de vida de la gente de menores ingresos, que es 80% de la población de México”.

Rodríguez Arregui planteó la necesidad de buscar la manera de involucrar a las Administradoras de Fondo para el Retiro (Afores), ya que podían ser esos inversionistas que buscaban. Para acercarse a ellas, concluyeron que debían conformar un Certificado de Capital de Desarrollo (CKD), el único vehículo que existe para que las administradoras inviertan el dinero de las pensiones de los trabajadores en capital privado.

Ignia decide ir por un CKD

El primer paso de la conformación de un CKD fue la contratación del banco de inversión Credit Suisse, que funge como intermediario asesor en el proceso, pues al ser un instrumento público se necesita la intervención de un tercero que ayude en el proceso de levantamiento, contacte a los potenciales inversionistas y, al mismo tiempo, tenga presencia en la Bolsa Mexicana de Valores, porque eventualmente tendrá que poner el instrumento en circulación.

“Así iniciamos en esta aventura en la que estamos metidos”, dice Serfati. “Vamos muy bien, el instrumento ya es público en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y estamos trabajando con algunos inversionistas”.

El tamaño del CKD es de hasta 2 mil 600 millones de pesos. Paralelamente al certificado, Ignia levanta otro vehículo de inversión, donde puedan participar inversionistas extranjeros. La meta total es invertir en entre 32 y 35 compañías, con un ticket mínimo de 2 millones de dólares.

Hasta el momento se desconoce la fecha exacta en que el segundo fondo iniciará operaciones, el lanzamiento depende de las negociaciones con los inversionistas. Sin embargo, 35 empresa ya conforman el pipeline del fondo y los inversionistas buscan más oportunidades.

“Poco después que se cierre el fondo haremos la primera inversión”, adelanta. “La idea es cerrarlo entre el primer trimestre y el segundo trimestre de este año, entre marzo y julio”.

El reto de aventurarse por un CKD

De acuerdo con Serfati, el verdadero desafío de levantar un instrumento de este tipo es ser capaz de presentar a las Afores un valioso track récord y un pipeline de calidad.

“Cuando platicamos con las Afores, evidentemente de las cosas que quieren ver es si somos capaces de generar oportunidad de inversión de calidad, eso es un tema relevante”, destaca el inversionista. “Quieren saber en dónde van a meter el dinero”.

Ignia registra actualmente dos salidas de inversión. Una de ellas con un socio estratégico para la compañía Mimoni. En octubre pasado firmaron un acuerdo para tener una salida en 2019 o antes, generando un retorno entre 18% y 22% y un múltiplo de alrededor de 3.5 veces la inversión.

La otra es con la empresa Ignia Bienes Raíces, que invirtió en un desarrollo de interés social en Chiapas. La participación generó un retorno de alrededor de 18% y poco más de 1.5 veces la inversión en seis años.

Pese al reto, Serfati está convencido que si Ignia lanza un tercer, cuarto o quinto fondo lo hará con un CKD. “Existe una cantidad inmensa de dinero, sin duda las Afores son los inversionistas que serán los jugadores en el largo plazo”, concluye. “De lo que se trata es de abrir brecha ahorita, demostrando con buenos resultados que nuestra tesis de inversión funciona”. Eso, asegura, les permitirá acercarse recurrentemente a recaudar fondos a la base de los inversionistas institucionales en México.

TE RECOMENDAMOS:

El gobierno diseña un nuevo instrumento financiero para que Afores inviertan más en capital privado

Consar alista cambios a CKD’s con miras a que Afores inviertan más en capital privado

Consar quiere evitar la concentración de mercado en emisión de CKD’s

Las pensiones aún tienen mucho potencial para invertir en proyectos productivos: Consar

Aminetth Sánchez

Aminetth Sánchez

Estudió en la Escuela Carlos Septién García y se inició en el periodismo en 2011. Ha trabajado en medios como Emeequis, Aristegui Noticias, Milenio y Canal 22. Escribe en pixeles pero le gusta leer en papel.