La innovación puede hacerse en todas partes: José Smeke

La innovación puede hacerse en todas partes: José Smeke

José Smeke es un emprendedor serial donde los haya. Comenzó su primera compañía a los 22 años y desde entonces no ha parado. A la fecha, ha fundado un total de nueve empresas que le han hecho ganar más de 30 reconocimientos, entre ellos dos ediciones ganadas del Premio Nacional de los Emprendedores. Además de inversionista ángel, José Smeke se da tiempo para asesorar como mentor a jóvenes emprendedores y despertar la semilla del emprendimiento en quienes apenas comienzan.

Uno de sus secretos como emprendedor, es que se encuentra continuamente buscando oportunidades de negocio. Para Smeke, el emprendimiento comienza por la visión, una mente abierta y la mirada atenta. “La innovación puede hacerse en todas partes. Cuando entras a un lugar, la primera cosa es analizar todo, ver qué está fallando y qué se puede hacer mejor”, explica el emprendedor en entrevista.

“Tú como consumidor te puedes dar cuenta mucho más rápido de los problemas de un negocio que su propio dueño”, detalla Smeke. “Tienes que preguntarte, ¿cuáles son las causas que originan este problema?”

El siguiente paso en su proceso consiste en hacer una lluvia de ideas, en donde comienza a concretar con tecnología y números, hasta dar con una solución que valga la pena. Una vez que tiene un esbozo prometedor, comienza a invertir tiempo y recursos para promover una solución y hacerla crecer.

Este modelo lo ha llevado a desarrollar negocios de diversos giros, aunque la mayoría de ellos se enfoca en el emprendimiento social, modelos autosustentables que resuelven problemáticas ambientales o sociales.

“En el emprendimiento hay mucha visión de por medio. Saber lo que se está usando y las industrias que se mueven. Conocer los indicadores y las necesidades de las personas, básicamente es buscar una industria donde puedas hacer un impacto grande y hacerlo”, expresa.

SmekeJosé

La ruta de un emprendedor serial

Fue la necesidad lo que lo motivó a emprender en primer lugar. Luego de una amarga experiencia trabajando con un interiorista, Smeke decidió iniciar su propio negocio, EMV de México. Con una mezcla de innovación y estrategia de negocios, logró hacer crecer su empresa al punto que tres años después, ya había superado a la de su ex-patrón.

Luego de analizar varias opciones, Smeke decidió comenzar una segunda empresa, una agencia de motocicletas en Cuernavaca. Sin embargo, al poco tiempo el negocio fue víctima del crimen. Sus primeros clientes llegaron con tarjetas clonadas, se llevaron el inventario y quebraron la empresa.

Pero José Smeke no es la clase de persona que se rinda fácilmente y pronto pudo convertir ese fracaso en una nueva victoria. “Después de eso todavía tenía que ir a pagar el teléfono hasta Cuernavaca. Era algo realmente estúpido, no podía ser que no tuviéramos algo para hacernos más fácil el pago de cuentas. Y ahí envisioné, a las cuatro de la mañana durante una noche de insomnio, un aparato que permitiera hacer cuentas y tener todos los recibos en un dispositivo”, relata el emprendedor.

Luego de rebotar la idea con algunas incubadoras sin mucho éxito, Smeke comenzó a buscar alternativas por su cuenta. “Me enteré que hay un lugar llamado Silicon Valley. Yo no sabía lo que era, pensaba que era una playa, pero me di cuenta que había empresas como Apple, Google y Yahoo!, entonces me fui a la aventura. Compré un boleto y programé mis visitas, quería atender a 21 empresas en 7 días, fue una locura” narra.

Para no verse tan joven, se dejó crecer la barba y así llegó a la primera empresa buscando ventas, trajeado y cargando una maleta enorme donde venía el aparato que había inventado. Su primer choque cultural con Silicon Valley fue al darse cuenta que nadie más usaba traje. “Llegaban con sus perros y en bicicleta, el cabello hasta el suelo”, agrega Smeke entre risas. Luego de algunas dificultades, logró abrirse camino e incluso se quedó a vivir por un tiempo en la meca del emprendimiento y la innovación.

Los proyectos más recientes de Smeke tienen un énfasis en la sustentabilidad, con una visión para resolver necesidades y promover la calidad de vida. Actualmente, dos de sus empresas de este ramo se encuentran generando tracción y abriéndose mercado: Mycelia, que se dedica a la fabricación de un sustituto orgánico del unicel, y Chelsen, que cuenta con un sistema ahorrador de agua de fácil instalación.

Otro de sus proyectos, Arquitecturerías Capital, le ofrece a los estudiantes de arquitectura convertirse en inversionistas, además de construir sus primeros proyectos. Mediante un esquema de pagos flexible y de bajo costo, se junta un monto para construir una casa y promoverla. Una vez vendida, el dinero se reparte entre los jóvenes inversionistas.

De acuerdo con Smeke, lo mejor que pueden hacer los jóvenes es emprender lo más rápido posible, pues se encuentran en su mejor momento. “Tienen que empezar a buscar, tener el radar abierto a nuevas oportunidades, están en su mejor momento porque tienen tiempo de regarla. El mejor consejo que les puedo dar es hacerlo ya porque no le van a pegar a la primera”, finaliza.