Columna Adolfo Ortega — ¿Fundador o cofundador?

Columna Adolfo Ortega — ¿Fundador o cofundador?

Por Adolfo Ortega*

En México hay más de 5 millones de negocios. No sé cuántos de ellos son dirigidos por una sola persona y cuántos son sociedades. Y si lo supiera, tampoco estaría claro cuántas de esas sociedades son simuladas, solo para obtener un beneficio fiscal o de otra naturaleza.

En el último año he conocido más de 100 proyectos emprendedores, y tengo la intuición de que la gran mayoría tiene más de un fundador.

¿Es mejor emprender solo o acompañado?

Paul Graham, el cofundador de Y Combinator, una de las aceleradoras más conocidas en el mundo, dice que prefiere los grupos de emprendedores sobre los “lobos solitarios”. Graham desconfía de las personas que no convencieron ni a un amigo para que los acompañara en su aventura. Cree, además, que dos o más cabezas piensan mejor que una y que es mejor recorrer en grupo el duro camino de comenzar una empresa.

Pero también tiene sus bemoles. Los problemas entre los socios fue la causa por la que en 2012 cerraron seis de cada 10 startups en Estados Unidos, según el blog Funders and Founders. No conozco estos datos para México. Si vuelvo a mi pequeña muestra y filtro los proyectos fallidos, encuentro que los problemas entre los socios también son una causa importante en el cierre de empresas.

¿Se pueden evitar los problemas entre los socios? ¿Es posible que estos problemas no afecten negativamente a la empresa?

Es imposible evitar los problemas entre los socios, pero también creo que es posible que estas diferencias afecten lo menos posible a la empresa naciente.

Lo primero que sugiero hacer, antes incluso de formalizar la empresa, es que los posibles fundadores platiquen de cuestiones sumamente relevantes para ellos y para el proyecto. El blog Founders Dating propone organizar estas pláticas en cuatro temas:

Personalidades e incentivos. Hablen de cuestiones personales, desde la motivación para comenzar una empresa hasta cómo lidian con el estrés.

Prioridades personales. Descubran las necesidades presentes y futuras que cada socio tiene en términos de flujo de efectivo. No es lo mismo ser soltero y vivir con los padres a estar casado y tener hijos a punto de entrar al colegio.

Estilo y cultura de trabajo. Compartan los valores que más les importa que tenga la nueva empresa. Para descubrir más sobre este punto, hablen de las empresas y los productos que más admiran y por qué les genera admiración.

Roles y responsabilidades. Uno de los puntos más importantes es quién tomará las decisiones en cada área de la empresa y cuáles serán las actividades de cada uno y por cuánto tiempo.

Hablar de estos temas y llegar a acuerdos es el primer avance. Lo que sigue es poner dichos acuerdos por escrito. Hacerlo no solo dará mucha claridad a la relación, también puede tener connotaciones legales que luego eviten muchos problemas a los emprendedores, y de esa forma la empresa nacerá con más probabilidades de sobrevivir.

*Fundador de VenturaMedia, firma que promueve la cultura emprendedora. Publicado originalmente en el periódico Milenio.